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Reflexiones sobre la “matriz heterosexual” del patriarcado: Los bonobos nos ofrecen pistas Recibimos el artículo de la teóloga norteamericana Rosemary R. Ruether “Hablando Sucio, Diciendo la Verdad: Haciendo Indecente la Teología”; ella reseña ahí la teología indecente de la teóloga Marcella Althaus-Reid y su cuestionamiento de la matriz heterosexual de la teología, incluyendo la teología de la liberación y la teología feminista latinoamericana. Abrimos la conversación sobre las preguntas de Marcella y Rosemary con una reflexión de Mary Judith Ress. Desde que leí el artículo escrito por Rosemary sobre la teología “indecente” de Marcella Althaus-Reid, estoy dando vueltas sobre la tesis que el patriarcado está sostenido por una “matriz heterosexual”. ¿Puede ser? Me acuerdo de una conversación que tenía hace años con un pastor canadiense, director de una agencia eclesial, que sostenía que 30 por ciento de la población mundial es firmemente heterosexual, 10 por ciento firmemente homosexual—y que el resto de nosotros somos heterosexuales culturalmente. Es decir, la cultura nos enseña, nos exige, ser heterosexuales. Como ya sabemos, la cultura patriarcal es tan enraizada en nosotras que la tomamos como “normal”. Sin embargo, el patriarcado nos tiene encajada en una sobre-racionalidad a expensas de nuestra intuición. Nos ha cerrado la imaginación, nos ha achicado nuestras posibilidades de la transformación y la evolución continua. Esta incluye nuestras opciones y experiencias sexuales. Esta conversación interior mía me hizo recordar el caso de los bonobos, nuestros ancestros cercanos, descrito por Riane Eisler en su libro Placer Sagrado. Ella levanta el comportamiento homosexual de las hembras para bajar las tensiones entre ellas. Como ya sabemos, compartimos un ancestro/a común con los primates—es decir, con los chimpancés, bonobos, orangutanes y gorilas—con ellos compartimos más de 98 por ciento del mismo ADN. En el pasado, los paleontólogos han concentrado sus investigaciones sobre los chimpancés (sobre todo, ver los escritos de Jane Goodall). Su inteligencia y su habilidad de relacionarse siempre nos han fascinado. (Me acuerdo que, como niña, cuando fui al zoológico, siempre terminé frente de la jaula de “Lucy”, la hembra “chimp”. Pasamos largos momentos mirándonos una a la otra. Sentía que ella me leía el alma y varias veces me preguntaba, “¿Quién estaba enjaulada—tú o yo”?) Read 2 Comments... >> |